Bienvenidos

Los primeros pensamientos para encontrar nombre a este blog fueron tan arduos que pronto desistí. Intenté una y otra vez encontrar un término aceptado por la lengua o inventado que denotara Baracoa, mi primera tierra, y nunca quedé conforme. Entonces reparé en que al pensar recreaba un mundo muy propio, quizás porque el que vivimos todos no contenta como yo quisiera, y exige creer que el Sol va a iluminar el día, aunque haya nublados. Creo que nombrar este blog La bolita´el mundo puede expresar mi deseo de representar, aunque sea desde el yo personal, lo que desde niño imaginé universo, hoy tan frágil y vulnerable que por momentos no parece más que una pequeña esfera. La bolita´el mundo es mi mundo, es Baracoa, Cuba, mi familia, mis amigos, son los cubanos dispersos por doquier, las personas incluso que no conozco y la sensorialidad por la que respiro y busco armonía para convivir con la gente en y desde todo lugar, desde toda expresión. Es, en fin, el mundo en mí. O si se quiere, yo en el espacio creado por Dios o la Gran Explosión, según se crea. Lo importante será la palabra, esa por la que me gano el pan y trato de hacer verso.

sábado, 14 de febrero de 2015

Cosas del amor



Dicen que el amor es ciego y es verdad, aunque también sea clarividente. Encuentro en la paradoja la única forma de explicarme esa búsqueda en otro de la mitad que nos falta para ser felices, y que puede mostrarse en una entrega tan determinada como incomprensible e inteligente.

Dicen también que todo el mundo precisa de alguien, y es más que obvio, porque cualquier contacto interpersonal que signifique afinidad encierra una necesidad que florece porque primero se siembra, incluso desde el silencio.

El amor de pareja anda a ciegas porque sí, porque preferir a alguien desde una primera impresión para compartir sentimientos que queremos dar y recibir es una posibilidad, aunque esté disfrazada solo con el gusto físico de un impacto quizás irrazonable.

El amor es además intuitivo mientras se comprueba que el ser imaginado para que esté a nuestro lado en toda circunstancia ya es parte de uno mismo, y reconforta que hayamos elegido, si no como en sueños, al menos bien.

Debiéramos pensar que si amamos el amor existe, que si lo creemos muerto valió alimentarlo cuando existió, y si no lo empezamos le tememos cual primitivitos al trueno, quizás dejando a la providencia lo que debemos encauzar nosotros.

Debiéramos pensar que el amor es la palabra más importante después del término vida, no importa si para optimistas o escépticos, pues vivimos para amar y amamos para vivir convencidos de que con sentimiento y desvelo se puede un día tocar el cielo.

jueves, 5 de febrero de 2015

Celina



Murió Celina González y con el deceso dejaron de padecer ella y su público esa “larga enfermedad” con que los medios de difusión cubanos mantienen la patética costumbre de llamar pocas veces las cosas por su nombre.
Más allá de parecer pecaminoso nombrar un mal, la distancia de la artista de los escenarios durante años y el delicado estado físico que hacían evitar mostrarla demasiado en televisión provocaron que sus paisanos, sin olvidarla, no la recordaran como cuando cantaba.
De todas maneras, a Celina, como tenencia, ya no le hacía falta ni el nombre; bastaba oír su voz para sentir que un aire fresco y enérgico recorría los campos de Cuba, se introducía por puertas y ventanas, contagiaba a todos y fomentaba una fama no amenazada hasta hoy por nada, ni por nadie.
Cuando a finales de la década del 40 del pasado siglo Ñico Saquito se llevó con él a Celina y el guitarrista, compositor y segunda voz guantanamero Reutilio Domínguez para presentarlos en el mundo artístico de la ciudad de La Habana, ya la pareja había trascendido a través de la Cadena Oriental de Radio, un referente importante en la región del este del país.
Los intérpretes habían comenzado a cantar a dúo, cuando la comprensión por la música se confundió con la afinidad de sentimientos y nació un amor común que lo llevaba a él a  bordar y coser los trajes de ambos para sus presentaciones.
Casi dos décadas después, ella proyecta la carrera de solista que conocieron las últimas generaciones de su país, esas que colocaron los temas Que viva Changó y Yo soy el punto cubano en un altar de la música campesina, con evocaciones de una intérprete cubierta casi siempre con vestidos, adornada con aretes largos y un movimiento de manos que invitaba a que la audiencia a corear las canciones.
El próximo cambio importante en la carrera de la cantante fue su unión con Lázaro Reutilio, su hijo, algo que le permitió a él relanzar su pobre imagen artística, pero que lo hizo deslucir y empañar el noble propósito de la madre de revivir los éxitos musicales que logró ella con su esposo, amén de la nominación en el 2001 al Grammy Latino por el disco “50 años como una reina”.
No pecaba con sentirse como la llamaban, reina, un apelativo que nadie podrá quitarle sin malas intenciones, como nadie puede arrebatarle a Benny Moré y Celia Cruz la condición de mejores soneros en la rica historia musical de la mayor de las Antillas.
Celina gozó a plenitud de la estimación de quien supo que como ella no había quien trasmitiera el alma de la música campesina, hoy de luto por el adiós de su soberana.

lunes, 2 de febrero de 2015

Todo el tiempo del tiempo


Enero se despidió de 2015 como con apremio, como si deseara dar paso al mes en que el amor y la amistad son más universales por la costumbre de querer resaltar en una fecha sentimientos que debemos enaltecer siempre.

Febrero no será menos dinámico en la sucesión de sus días, y llegará el mes que antecede al de las mejores vistas de las flores del paisaje, para en mayo esperar las lluvias y en junio reparar que habremos llegado a la mitad del tiempo constituido en referencia para ver progresos y regresiones en nuestras vidas.

El tiempo parece cada vez más un jinete a caballo desbocado, un tren de alta velocidad de los de moda ahora en China, un Boeing que pide pista para aterrizar porque no debe estar muchas horas en vuelo.

Ya en la antigüedad, Hiráclito había dicho que “el tiempo era un niño que juega a los dados”, mientras en el siglo XX Pablo Milanés lo tildó de implacable en una de sus canciones, y Eliseo Diego lo dejó en testamento para la humanidad en uno de sus poemas.

Cada quien, a su manera, tiene la noción de que vivimos de forma acelerada en un espacio movido por el mismo viento que arrastra las hojas.

Hace poco un niño preguntó que si ayer era hoy, y un anciano respondió que si el pequeño quería, sí, que daba lo mismo, que de todas maneras él sentía al despertarse que hoy era mañana.

La rara respuesta del viejo transporta a la sensación de que con el alba nace la noche, con la noche la madrugada y con la madrugada uno de esos nuevos días íntegros en que para muchos, y hace bastante, Dios hizo el mundo. 

Rendidos todos a la dicha o el lamento de que los períodos existenciales lleguen como llegan, vale estar conforme con esos minutos que vislumbramos en espera, y aceptar a gusto el citado testamento de uno de los buenos poetas de Hispanoamérica:

no poseyendo más
entre cielo y tierra que
mi memoria, que este tiempo;

decido hacer mi testamento.

Es
este: les dejo

el tiempo, todo el tiempo.