domingo, 14 de febrero de 2016

Tentativa cosecha

"Si yo me cultivo, ¿tú me cosechas?", me dijo mi esposa mientras yo me bañaba, y como repuesta solo pude emitir un sonido gutural a causa del jabón espaciado alrededor de la boca.

Ella había ido a mí siguiendo el impulso ya rutinario de pararse en la puerta abierta del baño y hablar mientras me aseo, por temer que luego falte comunicar lo que más urge.

Luego me dijo que su pregunta nació en un segundo mientras cocinaba y concebía qué regalarnos el Día de los Enamorados, y a mí se me ocurrió pensar que después de aquello ya no habría que esforzarse en complacernos.

Lo digo sobre todo por la sonrisa diáfana, casi infantil que esbozó ella al relacionar antes lo de la siembra y la recogida, y porque ambos inferimos que sobraría una respuesta.

Entonces, desarmado, tuve que creer que sí, que si ella se cultiva, trataré de cosecharla.

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