sábado, 7 de marzo de 2015

Como porque sí

Me pidieron una crónica dedicada a las mujeres, como si no bastara la memoria histórica escrita a diario por quienes igualan a la naturaleza en ser madre, espíritu, vida.

No me gusta sublimar las cosas, pero quien niegue que sin una dama es imposible equilibrar el universo nunca habrá entendido bien el sentido de la armonía.

Hoy vale olvidar esa frase de mal gusto de que las mujeres son un mal necesario, porque es fecha para enaltecerlas y porque en realidad nadie se contentaría creyendo que un mal debe acompañarnos.

Si hace tanto sabemos lo imperfecto que somos, a nadie se le debe mirar sin las luces y las sombras que nos hacen desear en otros la parte iluminada.

Dije en otra crónica que aspirar a rosa sin espina es desestimar el todo, incomprender que la flor es bella solo si lo aprueban los ojos.

Es inútil explicarse por qué las mujeres despiertan miradas casi todo el tiempo y de casi todo el mundo en la calle, en centros laborales, en las casas y hasta en sueños.

El sexto sentido atribuido a las féminas debe dotarlas incluso del poder ilusorio de los magos cuando uno las sabe de un modo y en un lugar, pero parecen ser de otra forma y estar en cualquier parte.

Creo que es hora de rendirse ante ellas, si como quiera al levantarnos comprobamos que nos hacen falta desde la aurora hasta el último minuto del día.


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